Nacido en Luján el 23 de julio de 1922, Emilio Fermín Mignone fue uno de los líderes más importantes del movimiento y defensa de derechos humanos de Argentina. Fue escritor, educador, abogado y vicepresidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Buenos Aires. Además, fue fundador y primer presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que documentó y denunció los abusos cometidos por los militares argentinos en la última dictadura.

Durante su juventud, Emilio participó activamente de la Acción Católica, en la que tuvo cargos directivos y dirigió una revista juvenil. Su adscripción en la iglesia católica siempre acompañó su trabajo y defensa de los derechos humanos durante toda su vida. Mignone comprendía que una de las misiones de la iglesia era denunciar las injusticias y proteger los derechos humanos de todos los hombres y mujeres.

Graduado en Derecho por la Universidad de Buenos Aires, entre 1949 y 1952 durante el gobierno de Domingo Mercante, se desempeñó como docente y como Director General de Escuelas.

Entre sus experiencias profesionales en el campo educativo, se encuentra su rectorado en la Universidad Nacional de Luján, iniciado en 1973. Allí recibió y dio trabajo a profesores chilenos perseguidos por la dictadura pinochetista, tales como Pedro Hernández, Silvia Pezzani, Alfredo Salibián o Eduardo Zeiss. Pero al declararse el último golpe militar en marzo de 1976, Emilio se vió obligado a renunciar de su cargo.

El 14 de mayo de 1976 su vida sería atravesada por un hecho doloroso. Una de sus hijas, Mónica María Candelaria Mignone, fue detenida por comandos de la Marina y llevada a la Escuela de Mecánica de la Armada. Mónica era psicopedagoga y asistente social. Formaba parte de un grupo de jóvenes que trabajaba de manera activa en la promoción humana, social, religiosa y política en la villa de emergencia del Bajo Flores. En el momento de su detención, sus secuestradores le dijeron a Emilio que al día siguiente podría visitarla, razón por la cualle aconsejó que confiara en la institución legal.

Sin embargo, nunca más pudo saber de Mónica. A partir de aquel momento, Mignone pasó el resto de su vida buscándola y luchó para evitar la represión ilegal del gobierno militar y la desaparición forzada de personas, convirtiéndose en una figura esencial en la lucha de los derechos humanos y la democracia.

En 1978, durante la dictadura, Mignone fundó y fue el primer presidente del CELS, el cual fue impulsor y responsable de un tercio de las causas judiciales iniciadas a los miembros de la junta militar.

El CELS tuvo un rol fundamental en el periodo democrático, ya que impulsó los “Juicios por la Verdad”, en los que se defendía el derecho a conocer la verdad a los familiares y a la sociedad argentina. Los tribunales argentinos fueron presionados a investigar los casos más emblemáticos, y los juicios fueron una innovación en la justicia argentina y en el resto de Latinoamérica. Los primeros casos presentados fueron los de Mónica Candelaria Mignone, hija de Emilio Mignone y el de Alejandra Lapacó, cuya madre, Carmen Aguiar de Lapacó, ayudó a fundar las Madres de la Plaza de Mayo y fue miembro de la comisión directiva del CELS.
Como parte de su trayectoria en la educación argentina, en 1994 Emilio fue incorporado a la Academia Nacional de Educación, desde donde continuó trabajando en la búsqueda de mejoras en la calidad en la educación. En consecuencia, en 1995 se fundó la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) de la cual fue designado presidente, convirtiéndose en el primero hasta su fallecimiento en 1998.

Emilio participó también como miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y colaboró constantemente con las Madres de Plaza de Mayo, organización en la que también participaba su esposa. En enero de 1981 fue detenido por la dictadura pero, debido a la fuerte presión de organismos e instituciones internacionales, fue liberado rápidamente.

En 1983, con la vuelta de la democracia, Emilio continuó realizando diversas publicaciones, y formó parte de la Liga Internacional por los Derechos Humanos y del consejo directivo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos de San José de Costa Rica. En 1985, Emilio ofreció su testimonio en el juicio a los ex comandantes de las Fuerzas Armadas.

Su fidelidad a la lucha por los derechos humanos siempre se manifestó en su constante participación y actividad política. En 1997, junto con otros abogados, presentó una querella contra militares argentinos y uruguayos que habían sido indultados por el presidente Carlos Menem en septiembre de 1989. En su defensa por los derechos de los detenidos, desaparecidos y familiares, participó en 1998 en manifestaciones contra el plan del gobierno que pretendía demoler la Escuela Mecánica de la Armada. Posteriormente, apoyó la nulidad de la Ley de Punto Final y la Ley de Obediencia Debida.

Mignone fue uno de los críticos más importantes del desempeño de las autoridades de la Iglesia argentina durante el gobierno militar. En 1986, publicó «Iglesia y dictadura: el papel de la Iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar», libro que critica la complicidad de la iglesia con el gobierno militar, y que hasta el día de hoy es consultado por los estudiosos de todo el mundo.

Con 76 años de edad, Emilio Fermín Mignone falleció el 20 de diciembre de 1998, víctima de cáncer. Durante toda su vida fue reconocido mundialmente, recibió numerosos premios de instituciones nacionales e internacionales. Hoy continúa siendo un referente emblemático y popular en la lucha por los derechos humanos.